Cada vez más la evidencia científica respalda que el magnesio es clave en la prevención y posible tratamiento de trastornos neurológicos y psiquiátricos como la depresión, la migraña y la demencia.
Puntos clave:
– Depresión: bajos niveles de magnesio sérico se asocian con síntomas depresivos. Regula neurotransmisores (serotonina, GABA) y modula mecanismos implicados en el estado de ánimo. Suplementos como glicinato o L-treonato han mostrado mejoras, especialmente como terapia complementaria en casos resistentes a antidepresivos.
– Migraña: el citrato u óxido de magnesio por vía oral reducen la frecuencia e intensidad, sobre todo en migraña con aura, gracias a su efecto estabilizador sobre la actividad cortical y el tono vascular.
– Demencia (Alzheimer): niveles óptimos de magnesio (0,80–0,89 mmol/L) se asocian con menor riesgo. Favorece la plasticidad sináptica, reduce la hiperfosforilación de tau y protege la función cognitiva, con mejores resultados en fases iniciales.
Mecanismos neuroprotectores:
– Modula la homeostasis del calcio.
– Reduce estrés oxidativo y neuroinflamación.
– Mejora la producción de energía en las mitocondrias.
– Potencia la densidad sináptica y la perfusión cerebral.
El magnesio no es aún un tratamiento de primera línea, pero emerge como estrategia complementaria prometedora para proteger el cerebro, especialmente en personas con niveles subóptimos o alta carga neuroinflamatoria.

