Del trauma al intestino: una nueva mirada al TEPT desde el eje intestino-cerebro

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El trastorno de estrés postraumático (TEPT) la evidencia reciente apunta a que es un trastorno sistémico donde interactúan el sistema nervioso, el sistema inmunitario y el metabolismo.

¿Qué se sabe hasta ahora?
El estrés crónico puede alterar la microbiota intestinal.
Estas alteraciones se asocian con mayor inflamación sistémica y cambios en la respuesta biológica al estrés.
Se observan patrones recurrentes: menor diversidad microbiana, reducción de bacterias beneficiosas у aumento de perfiles proinflamatorios.
Estudios longitudinales sugieren que ciertos perfiles del microbioma podrían predecir la evolución de los síntomas tras una experiencia traumática.

¿Por qué es relevante?
El eje intestino-cerebro se perfila como un marco integrador para entender cómo el trauma psicológico puede traducirse en cambios biológicos persistentes.
Esto abre la puerta a estrategias complementarias como de Patrones dietéticos antiinflamatorios.
K Mayor ingesta de prebióticos.

Probióticos y psicobióticos específicos.

 ⁠Estrategias emergentes basadas en metabolitos bacterianos.

Aún estamos en una fase temprana. La evidencia es prometedora, pero heterogénea. No se trata de sustituir los tratamientos psicológicos у farmacológicos establecidos, sino de avanzar hacia un enfoque más integrado, preventivo y personalizado.